¿QUE HACEMOS CON 140.000 MILLONES?

Mientras el virus sigue atacando, terminó ya el suspense sobre qué haría la Unión Europea con el fondo de reconstrucción para atajar esta crisis a la que todavía no le hemos visto las orejas, pero que,sin duda, será más honda y larga de lo que algunas mentes pudieran imaginar. La bronca entre «frugales» y «despilfarradores» o, lo que es lo mismo, entre los del norte y los del sur,con las dos grandes potencias (Francia y Alemania) en medio, no auguraba nada bueno. La Unión Europea,más necesaria hoy que nunca ante la locura y la amenaza de los descerebrados de EE. UU., Brasil e Inglaterra por un lado, y China y Rusia por otro, estaba amenazada con su desintegración si no llegaba a un acuerdo razonable.Al final logró uno, que,sin ser el que verdaderamente se necesita en estos momentos, puede ayudar a pasar a otra etapa de mayor cohesión que nos permita  nuevos  acuerdos más ambiciosos.

En este vaivén (que no es el del Sucu, Sucu del gran Alberto Cortez) hemos aprendido varias cosas: Que el holandés Liberal Rutte reculó un poco cuando España e Italia salieron a por todas. Que Italia y España (sobre todo esta última) pasaron a un perfil más bajo cuando alguien debió de decirles a Conte y a Pedro: «Cuidado, muchachos, no saquéis más pecho de la cuenta… que arrastráis más corrupción y trampas que un pajarero»; y a Rutte y a los nórdicos: «No tenséis más la cuerda, que podéis dejar en bragas a aquella socialdemocracia de Olof Palme (cada día más desprestigiada) y aparecer como los liquidadores de la UE».

Ese alguien no podría ser otro que Alemania, obviamente, que, aun estando más cerca del norte que del sur, tiene a esa «gran mujer de estado» , Angela Merkel, a quien en lafase final de su vida política le ha tocado liderar este cambio de era o la crisis del siglo o del mileno, o como queramos llamarlo, que es como subir el Tourmalet sin ser Bahamontes ni lnduráin.

Ahora en el ruedo ibérico tenemos que ver qué hacemos con ese fondo de 140 000 millones.Si dejamos que la inercia mantenga el deporte de los cazaprimas y rastreadores de fondos públicos,aliados con los políticos que barren siempre para los suyos con el escenario permanente de la burocracia y la corrupción por medio; o si aparecerán en la escena los emprendedores y empresarios de verdad,tanto públicos como privados,con proyectos rigurosos e innovadores, y una clase política más valiente y  transparente que la que hasta hoy conocemos.

En el período de la presidencia semestral,Alemania debe mirar un poco más al sur al tiempo que debe controlar los vicios de esa burocracia y corrupción presentes también en otras partes, con el fin de que la Unión Europea sea creíble y salga fortalecida de este gran acuerdo, y pueda, además, afrontar empresas mayores ante una crisis que,como mi caimán, no ha hecho más que empezar a enseñar los dientes.