MAREJADA EN LOS NOMBRAMIENTOS DE SEGUNDO NIVEL

Empezaré expresando mi satisfacción por la moción de censura de Pedro Sánchez al Gobierno de Rajoy, por el éxito conseguido con ella y por el Gobierno formado inmediatamente, con la excepción del ministro de cultura, cuyo desaguisado fue resuelto con acierto.

Todo ello ha dado un giro esperanzador a mucha gente y ha puesto a España en la agenda de la Unión Europea e internacional, en unos niveles que no imaginábamos hace apenasunos días.

Quedan, sin embargo, no pocas incógnitas sobre cómo podrán sortearse algunos escollos llenos de dificultades, y también la duda de si Pedro Sánchez será capaz de evitar enfrentamientos con su propio partido, en el que persisten heridas que no han cicatrizado y que le hicieron perder a muchos de sus seguidores y votantes.

En el nombramiento de los Delegados del Gobierno parece que está imponiendo a sus adictos, con pocas contemplaciones. Esto le puede traer serios problemas en algunas Comunidades Autónomas, como ha sido el caso de Extremadura, donde tuvo que dar marcha atrás en menos de una hora, parece que por la actitud firme de Vara ante esa maniobra.

No sé quien le ha vendido el burro a Pedro Sánchez para fichar a Iván Redondo y ponerle en un sitio estratégico y de tanto poder. Si se lo han vendido como un consultor de altos vuelos, conviene recordar que acabó aceptando un cargo político relevante con el PP de Extremadura, desde el que fue beligerante contra el PSOE y contra Vara, con extrema dureza, al tiempo que aprovechaba bien el cargo en favor de su empresa y de otras instrumentales, lo que deberían tener muy en cuenta en el entorno del nuevo Presidente del Gobierno. Este tema puede traer más de un problema para el nuevo Gobierno.

A corregir errores con agilidad estará obligado Pedro Sánchez si no quiere tener más problemas de los que ya tiene, que no son pocos.

Estaremos atentos a esta nueva etapa política que se ha abierto en España y a los vaivenes que provoque esta toma de decisiones urgentes, que no debe estar exenta de reflexión y de buena información, previa a la cantidad de nombramientos que todavía quedan por hacer.

Espero no tener que escribir otro artículo como el que en su día dediqué “al negro”, que en Extremadura, más que un consultor, fue un personaje político, con un poder que utilizó en su propio provecho y que imponía con fuerza a dirigentes y militantes del PP, a pesar de lo cual acabó haciéndole perder las elecciones a Monago.