«MADRID TIENE SEIS LETRAS…

… Seis gotas de rubí del corazón (…)». ¡Pero hay que joderse con los chulos y las chulapas que siguen pululando por sus alrededores! Y si hubo una época en que el chotis los ponía de acuerdo, ahora, lo que acordaron anoche, esta mañana se changa; y donde dijeron digo, hoy dicen Diego. No importa que esté enjuego la salud de tanta gente, lo que importa es el negocio, la economía y los votos que hay entremedias. Por ello mienten, falsean los datos y se acusan de todo lo que haga falta mientras los capos de esa derecha chulapa miran para otro lado y ven a su rebaño disgregado: unos votan que sí, otros que no y otros se abstienen. Madrid es mucho Madrid como para que se lo cargue una indocumentada sin sentido del ridículo o unos jovencitos que tiran las columnas del templo al grito de «¡Que muera yo con estos filisteos!». Sin embargo, Madrid, que ha resistido ya a fachas de otras épocas, resistirá a estos impresentables.

En este mismo lugar en el que se producen las batallas de esta España acosada por la cerrilidad y la ignorancia, se libra también la batalla de unos carcamales que dicen ser independientes y defensores de la justicia. No obstante, en el seno de ese poder judicial lo que se quiere repartir son los cargos de unas momias que defienden el conservadurismo sin recato y que están agradecidos a los que les pusieron en los puestos que hoy ocupan. Hará muy bien el Gobierno en cambiar la ley para renovar el poder judicial y acabar con el bloqueo al que nos tiene sometido el Guapito, con el que colabora todo lo que puede el Lesmes ese que no puede ya con todas las medallas que tiene acumuladas.

Dice El País que Madrid se rebela contra el plan de Sanidad de confinar la capital. Sin embargo, a la velocidad a la que va el virus, puede suceder que muchos de los que primero dicen que sí y luego que no, se lo piensen un poco mejor. Y sobre todo, los ciudadanos, que son quienes ven cómo los invade el bicho de nuevo y cómo escasean las camas y los quirófanos, a pesar de lo que dice la administración trifachita, a la que no auguro un buen futuro.