La utopía de la producción ecológica a gran escala empieza a ser una realidad

Cuando comenzamos la aventura de la alimentación ecológica tuvimos que soportar las burlas o los comentarios jocosos de los que estaban de vuelta de todo. Da igual que fueran empresarios potentes, que funcionarios o técnicos que creían saberlo todo, e incluso ‘expertos’ y ‘comunicadores’ que servían a la causa del progreso y la modernidad.

El viernes pasado se inauguraba el nuevo Parque Ecológico de Haciendas-Bío, ubicado en Mérida, de una empresa que está convirtiendo en realidad lo que hace 25 años solo era una “quimera utópica de algunos ecologistas, que estaban fuera de la realidad y nada sabían de agricultura y alimentación.”

La confluencia de un empresario de largo recorrido, Paco Casallo, y de un técnico también curtido en agroecología, como José Ramón Rituerto; ha hecho posible la articulación de un macro-proyecto, que combina las grandes dimensiones productivas con la diversidad de actividades, la tradición y el manejo de la alimentación orgánica con la tecnología en su versión más moderna y actualizada, la defensa de los valores de la cultura rural con el esfuerzo por estar presente en los mercados de las ciudades más modernas del mundo urbano, poniendo en práctica aquello de unir lo local con lo global, en un mundo donde la globalización (en lo bueno y en lo malo) parece ya irreversible.

El asunto es que el viernes nos encontramos en Mérida con una compañía que exporta el 90 por ciento de su producción a 17 países, entre los que destacan Alemania, Suiza, Dinamarca, Holanda o los países escandinavos.

También ha aumentado la contratación indefinida entre sus trabajadores, pasando de 82 empleados fijos a 109 en 2017, con un 40% de mujeres entre ellos, y que pasa de marzo a agosto a emplear a más de 1.000 trabajadores. Si les digo que Haciendas-Bío ha cerrado el ejercicio 2017 con una facturación de 30 millones de euros, podrán hacerse una idea de la dimensión de este proyecto empresarial.

Emplazado en una ‘finca histórica’, La Albuera, cuenta con 400 hectáreas que acogen la nueva sede corporativa e industrial de la compañía, un centro de investigación y una central energética.

Con una inversión de 18 millones de euros, este proyecto convierte a Mérida y Extremadura en el punto de referencia de la agricultura ecológica y biodinámica, al tiempo que supone una fuerte apuesta por la investigación y la educación, lo que hará que se duplique la plantilla de Haciendas-Bío en un período de dos años.

Estoy fuertemente impresionado por lo que pude ver el otro día; por una parte me encontré con amigos clave del sector ecológico, como era Eduardo Sánchez, todo un símbolo de la agricultura Biodinámica y de DÉMETER, o de la Fundación de Tríodos Bank, Ricardo Colmenares, así como de la Universidad de Extremadura, con Juana Labrador, veterana investigadora en agroecología.

También será interesante observar las siguientes etapas que este proyecto pretende desarrollar a partir de ahora, que suponen un reto de planificación, inversión y gestión, difícil de imaginar hasta ahora, en un sector que ha dejado de ser ‘el sector del futuro’, para convertirse en una realidad del presente.

Espero saber más detenidamente quiénes son los inversores de una iniciativa tan importante, y hasta dónde quieren llegar con ella, ya que lo que acabamos de ver presagia que tiene un gran horizonte de crecimiento y expansión.

Termino con la gran pregunta que suscita una obra como la que estamos comentando. ¿Hay un equipo de gestión, con visión y capacidad para gestionar bien, empresarial y técnicamente un proyecto tan ambicioso como complejo?

Las biografías de Paco Casallo y de José Ramón Rituerto son impecables en cada uno de estos dos campos. Pero el reto en el que se han embarcado, no es pequeño. Las instituciones regionales me consta les están apoyando y supongo que los inversores lo hacen con el mismo empeño.

Desde luego para Extremadura este proyecto deja entrever un horizonte de posibilidades impresionantes. Que triunfe es lo menos que podemos desearle. Y seguirle de cerca será un compromiso ineludible para nosotros.