LA TRASHUMANCIA ESPAÑOLA NO ESTÁ PARA BRONCAS

Sabemos cómo se ha formado el gobierno de Pedro Sánchez y vemos cada día quiénes son los aliados que le apoyan o le torpedean en cada momento. Independientemente de los errores que él ha cometido en la elección de los ministros y de los altos cargos (alguna, muy preocupante), vemos cada día el estrecho margen que le dejan algunos de los que, en principio, le apoyan. Así y todo, el gobierno va vadeando las cañadas, los cordeles y las veredas que le deja un recorrido trashumante con vías pecuarias invadidas y barreras casi insalvables. Pero este es el rebaño que han querido las elecciones, y con este tiene que pelear cada día el mayoral que recorre de norte a sur un camino lleno de obstáculos buscando los pastos que les permitan sobrevivir.

Pedro el Guapo, consciente de las dificultades e incitado por no pocos barones y «hombres históricos» de su partido, quiso encontrar acuerdos con la derecha del PP y de Cs (aun a riesgo de las cerrilidades del bando de la izquierda), y, atrapado entre estos dos fuegos, empezó su aventura trashumante. No obstante, recuerden la suficiencia del Guapito y la mala leche de la Galga que hacían imposible cualquier intento de emprender ese duro recorrido juntos; o la postura que llevó al Cs a la ruina, con la que su líder se ahorcó él solito; o la de la «catalana de Jerez» que, hasta que ha caído del burro, ha permitido que los acuerdos hayan tenido que ser con sus enemigos de Cataluña… Y es que en la camino de la trashumancia no se puede volver para atrás…

Pedro el Resistente (como también le llaman en algunos ambientes), a estas alturas sabe bien dónde está el lobo, y de vez en cuando tiene que soltar a sus mastines para que no le causen bajas y le disgreguen al rebaño. Sin embargo, el asunto es preguntarse si ahora que las ovejas se adentran en los Montes de Toledo, mientras sobrevuelan las primeras grullas con sus trompeteos y queda casi la mitad del camino por recorrer, no sería momento de revisar los desacuerdos y juntar los esfuerzos, no vaya a ser que alguna de las tormentas otoñales se los lleve a todos por delante.

La bronca entre estos pastores, tal vez demasiado jóvenes para una pastoría tan llena de dificultades, cobra ahora su máxima expresión con la renovación del Consejo General del Poder Judicial. Tras dos años recolgándose en ese poder, tanto la mayoría de los carcamales que siguen en él como los jovencitos del PP se atrincheran para seguir controlándolo, lo que da lugar a que el Guapo y el Coletas les digan: «Os vais a enterar…». Si en un tema tan crucial y delicado tampoco son capaces de ponerse de acuerdo, corren el riesgo (y lo corremos todo el rebaño) de que la trashumancia de 2020 no pueda llegar a su destino.

En un momento como este en que lo que sobra son broncas, o alguien pone orden y hace una llamada en serio a estos jovenzuelos ¡o se cargan el rebaño, la trashumancia y hasta el país entero!