La música sigue mientras se hunde el Titanic

La cumbre de la UE, entre “señales de distensión”, propone un fondo 1,6 billones, pero no quiere una “deuda La Cumbre perpetua”. Italia acusa a Holanda de dumping fiscal y, en el seno de la Unión, empieza a preocupar que este país sea, de hecho, un verdadero paraíso fiscal. Esta Cumbre telemática muestra un acercamiento entre Alemania, Francia y España en esa solución intermedia que, a juicio de muchos expertos, es pan para hoy y hambre para mañana, ya que sigue sin darse por enterada de las verdaderas dimensiones de la crisis económica que viene tras la pandemia. No sabemos si Holanda seguirá siendo en adelante el “monopolio de las flores” (a lo mejor los consumidores no están para flores), ni si le van a permitir sus socios europeos que siga chuleándoles los miles de millones que les roba como paraíso fiscal. De manera que, si sigue tensando la cuerda como lo está haciendo, no será Italia sola la que se le tire a la yugular. Tendrán que ser los demás países miembros los que manden callar a la orquesta del Titanic para decir: “Aquí no se salvan los ricos los primeros; aquí, o nos salvamos todos o ninguno”. Alemania, Francia y España tienen la clave para someter a Holanda y salvar a la UE de su propia autodestrucción, al tiempo que pueden demostrar al mundo que está dispuesta a jugar el papel que le corresponde.

 

Que el “gorila rojo” niegue al apoyo económico a la sanidad de los EE. UU. y tenga que ser Bill Gates el que lo aporte de su bolsillo, no hace más que ilustrar la teoría a la que me vengo aferrando últimamente: aquí hay dos capitalismos; uno, botarate, cerril y analfabeto (pero con mucha mala leche), al que votan muchos obreros (¿habrá una desgracia mayor que ser obrero y votar a un cerdo como ese que ustedes saben?); otro, culto y civilizado, que, aunque también tiene sus pintas, como los huevos de pava (no se pueden amasar grandes fortunas sin haber explotado a mucha gente), es capaz de reflexionar y, en momentos como este, tener la grandeza de poner su patrimonio y su inteligencia al servicio de una causa tan noble como es la de evitar tanto sufrimiento humano y una catástrofe universal.

 

Sé que de esta teoría mía del capitalismo civilizado y el perverso se cachondean algunos amigos míos. Pero, ¿en dónde quieren ustedes que ponga mis esperanzas si no? Yo no tengo la culpa de que me esté pasando como a Ilsa, que se enamoró de Rick (inolvidable pareja) cuando el mundo se desmoronaba. Pero es que si ante una situación tan dramática como esta (peor que la barbarie de la Alemania nazi) y, por otra parte, tan apasionante como para empezar una nueva vida… Si, como digo, con este escenario no me enamoro de ese capitalismo sensible y culto, viendo el panorama de los descerebrados que gobiernan el mundo… ya me dirán ustedes qué puedo hacer. Ahora solo hay que esperar a que los “radicales de pico” sean capaces de aceptar que los cambios profundos que nos esperan pasan por entenderse con este capitalismo civilizado para ir avanzando por etapas hacia la “nueva era” que algunos pensadores inteligentes anuncian. En cuanto a España, para sumarme a las embestidas de los charoleses de Vox o a las del trío pepero (dos jovencitos provincianos y una gobertanta estricta con muy mala leche), siempre habrá tiempo. Porque estos… con tal de echarle la culpa a Pedro, están dispuestos a hundirse con el Titanic.