INNOVACIÓN Y TRADICIÓN EN LA CONSERVACIÓN DE LOS SISTEMAS AGRARIOS

Notas sobre un viaje a Causses et Cevennes y al entorno de Montpellier

La fundación Entretantos y el Foro me invitan a un viaje en la fase final de un proyecto compartido por diez países de la Unión Europea, en el que la innovación quiere ser el motor de la conservación de los sistemas ganaderos extensivos. Ellos harán el resumen que corresponda a este viaje y a esta etapa final del proyecto.

Como viajero invitado a esta “excursión de trabajo”, en mi condición, supongo, de amigo de lo extensivo, de lo ganadero, y de todo lo que acompaña a la vida y a la cultura rural, solo deseo trasladarles unas impresiones de lo que estamos viendo, en estos tres días de estancia en un País y en una Región tan cercana y distante a la vez.

De la mano de diversos organismos de la Administración y de los gestores del proyecto vamos conociendo parajes, comarcas y gentes diversas, que nos sorprenden en una Francia y una Europa globalizada, en la que la Cuarta Revolución Industrial y la robotización parecen cambiarlo todo, incluidas las culturas más ancestrales. Por eso mi primera sorpresa es ver que quedan pastores amigos de una ganadería extensiva, aparentemente más lenta, que son capaces de ofrecerte un queso, un cordero o una ternera, que te invitan a mirar hacia atrás. Esos manjares. que además ayudan a conservar montes y valles, prados y riberas, te hacen pensar en una alimentación imperecedera, que no solo debe sobrevivir a la sociedad de las nuevas tecnologías, sino que puede ayudar a encauzarla por los caminos del disfrute más placentero, haciendo compatible innovación y tradición con desarrollo y progreso.

Ver a una pareja de ganaderos-pastores, recios y curtidos por los aires del monte y del mediterráneo, en pastoría, con el mar de aliado (cómo me he acordado de los vaqueros de Cádiz), en el que la mujer y el hombre comparten el manejo y la alimentación del ganado, las parideras y hasta la Trashumancia, es un espectáculo que te reconcilia con ese mundo rural en trance de desaparición, que no desaparecerá nunca. Ver un gran rebaño de ovejas bien organizadas y asistidas, por gente que sabe vincularse al territorio que habita, y sabe explicar cómo su trabajo es la única forma de recuperar fauna y flora, y mantener vivo un paisaje tan privilegiado, es un auténtico privilegio. Y ver también la importancia del perro carea, o del mastín del Pirineo de Ana María, tanto en su pastoreo diario, como en la Trashumancia, recuerda inevitablemente la importancia de lo pequeño, del mundo animal y de las razas autóctonas a donde quiera que vayas. La femineidad fuerte, inteligente, morena y bella de Ana María y la firmeza y habilidades de su marido, fueron unas estampas que nos acompañaron y seguirán haciéndolo durante el viaje.

También podemos hablar del impacto de unas cabreras bien organizadas, en laderas de un monte escarpado, al que le van ganando espacios de pasto, a veces con desbroces hechos a mano, dejándose jirones de vida en ese empeño por seguir siendo ganaderos y habitar espacios tan bellos. Esas cabreras, que ademas de pastoras son buenas queseras y ofrecen a su comarca esos quesitos “PÉLARDON”, de textura y sabor exquisito, y de poca curación, lo que debe darles una liquidez excelente a la explotación. Que apenas cien cabras permitan vivir bien e ir aumentando el patrimonio de estas familias ganaderas, creando además una imagen de marca en la Región, solo es posible asociándose entre ellos y manteniendo un diálogo permanente con sus Administraciones más próximas. No pude ver la pequeña quesería, pero según la describió una de estas mujeres tiene, en su pequeñez, todo lo indispensable en tecnología moderna, ajustando la escala a las necesidades. Y todo ello ha sido posible gracias a una Administración que sabe aplicar la burocracia con gran sentido práctico, todo lo contrario a lo que nos sucede en nuestra tierra extremeña.

Un última enseñanza de este viaje ha sido la de un Matadero Municipal, denunciado y cerrado por las autoridades, a iniciativa de algunas organizaciones que hicieron una denuncia sobre maltrato animal. Los ganaderos de la zona, que no quieren depender de las grandes cadenas de la alimentación, se han organizado en cooperativa y han logrado que la Administración les arriende las instalaciones. Se han formado previamente, para ser ellos mismos, con la ayuda de un gerente experto, quienes realicen las tareas de sacrificio, despiece y venta de la carne. Es una iniciativa de gran complejidad y riesgo para ellos, pero pudimos comprobar la apoyan con entusiasmo en algunas de la explotaciones que visitamos. En fin, una nueva lección para tantos mataderos como se han cerrado y se cierran en Extremadura, si los ganaderos y la Administración aprendieran de estas experiencias.

Estamos a punto de iniciar el cuarto día de visitas a este “Territorio de Alto Valor Natural” (HNV). Como en el caso de la Dehesa extremeña, y otros espacios protegido, debemos aprender de la colaboración de las administraciones con los que habitan los pueblos rurales, para hacer la tarea conjunta de conservar el Patrimonio y mejorar la alimentación, con creación de marcas, manteniendo culturas que además contribuyen a un turismo culto y de calidad, y ayudan a evitar la despoblación y a mantener el medio rural vivo.

Un placer todo lo que estamos viendo. Y un modelo a imitar en esta sociedad de la información y las nuevas tecnologías, en la que no toda las innovaciones llevan el germen de un desarrollo armónico, equilibrado y placentero.