ESCRIBIENDO DESDE EL TSUNAMI DE LA PANDEMIA

El espectáculo de la comunicación es trepidante. Ver lo que dicen los medios cada día desde que empezó la pandemia es algo que no podíamos imaginar hace un mes. De pronto han empezado a caerse todos los tabúes y, lo que hace unas semanas habría sido una herejía para los guardianes de la “economía oficial” y de los “mercados”, ahora lo encuentras escrito en la prensa más convencional, con citas continuas a Piketty, el mismo que antes asustaba por radical y ahora es un referente tanto para los que le conocían como para los que empiezan a conocerle.

En el inicio de esta “nueva era” que nos trae el coronavirus todos debemos empezar a pensar en cómo será la sociedad que necesitamos tras el paso de un tsunami que deja a una parte importante de la sociedad en la precariedad más absoluta y a otra, teniendo que pensar cómo rehace su vida profesional después de los cambios que van a producirse en eso que hemos llamado hasta aquí “mercados” y en eso otro que llamábamos “consumidores”. Ambas cuestiones tendrán que ser contempladas desde ahora de otra manera ya que sus comportamientos no van a ser los mismos. Unas semanas o unos meses encerrados, sin consumir ni producir, es algo que nunca habíamos experimentado y que puede cambiar las reglas de la convivencia y el intercambio entre todos los sectores sociales.  

Junto a los consumidores y a los mercados, habrá que estar atentos a lo que hacen los gobiernos y los llamados “poderes ocultos”, los cuales intentarán llevar a cabo aquello de que “todo cambie para que no cambie nada”. Sin embargo, las que sí han quedado al descubierto son las miserias de la sociedad global de la información, de la libre circulación de mercancías y capitales, y otras mentiras que todo el mundo sabe. Por eso, ahora más que nunca toca pensar en cómo se organizan tanto las aldeas más pequeñas del mundo rural como las grandes conurbaciones burocrático-industriales, de modo que todo el mundo pueda vivir; en cómo se reequilibran los pueblos y los territorios sin despreciar la belleza de sus recursos naturales, sin necesidad de producir una contaminación tan gigantesca y letal como la que tenemos delante.

Hemos entrado en una aventura apasionante en la que toda la sociedad tenemos que movilizarnos para abolir todo lo irracional que habían generado los poderes anteriores y reinventarnos en esta nueva etapa que una pandemia inesperada nos ha puesto delante.

Los amigos de CUADERNOS EXTREMEÑOS les estamos pidiendo al extenso grupo de autores que escriben en el N.º 4 que añadan a los textos que ya han entregado lo que crean conveniente con el fin de analizar lo que está pasando y contemplar todo lo nuevo que nos exige este escenario sobrevenido, escenario este que nos ha cogido por sorpresa y que, sin embargo, puede traernos una nueva organización de la sociedad que sirva para el advenimiento de otra más justa y feliz para todos.

Ayer sostenía el presidente de la Junta de Extremadura que si los políticos se creen que van a salir indemnes de esta crisis local, regional y mundial están muy equivocados. Y concluía haciendo una llamada a la solidaridad y a la alianza de todos los sectores para salir de ella.

No obstante, no son solo los políticos los que tienen que cambiar sus actitudes y estar dispuestos a quemarse y a afrontar los cambios que se avecinan, son también los ciudadanos de todas las tendencias ideológicas, sociales o políticas los que tienen que implicarse en este nuevo proceso con una crisis económica sin precedentes en la historia de la humanidad que no ha hecho más que empezar.