EL VAIVÉN DE LOS BANCOS

Hubo un tiempo en que algunos amigos míos escribieron duro y fuerte sobre la banca en España, como fue el caso de Ramón Tamames y de Juan Muñoz.»Los monopolios en España» fue un libro del que hicimos muchísimas ediciones. «El poder de la banca en España» era gordo como un adoquín, del que, sin embargo, también se vendieron muchos ejemplares. El franquismo por entonces estaba muy crecido, pero, como eran libros de «economistas rojos», no se les hacía mucho caso. En aquellos época, el hecho de que personajes como José M.ª Aguirre estuvieran sentados en cuarenta consejos de administración de diversas empresas y grandes bancos no tenía mayor importancia. La banca siguió reinando sobre la «santa transición», y los grandes cerebros del socialismo español (Boyer, Solchaga…) liquidaron la banca pública, se la dieron por cuatro perras a la privada ¡Y encima acabaron perdiendo las elecciones!

A partir de la liquidación de la banca pública y de las cajas de ahorro ni Dios osó hablar del sector público para la banca. El monopolio siguió engordando con escándalos y corrupciones (algunos atascados en la justicia) hasta hoy, que se ha presentado doña pandemia. Y aquí es donde la guarra debería empezar a torcer el rabo. ¿Qué ocasión podría haber mejor para dotarse de una banca pública que un crisis gigantesca en la que, por cuatro perras, podrían adquirirse algunos bancos casi en quiebra?

Bueno, pues ahora tenemos nuevos cerebros, como la Calviño, dando bendiciones a unas fusiones que se hacen con una parte importante de los fondos de todos los españoles. Y, por si esto fuera poco, está a las puertas otra fusión con el gran banco español como protagonista. Ya saben que les estoy hablando del Santander, que se quedó con el Banco Popular por dos duros en una operación más que fraudulenta, en donde la justicia española no se ha atrevido a entrar todavía, pero que tendrá que entrar sin más remedio, ya que el número de estafados es un escándalo absoluto.

Si en una situación como esta el gobierno español no se atreve a impulsar una banca pública en serio (como la que tiene Alemania, por poner un solo ejemplo), ya puede Pedro ir pensando en una operación de limpieza de los ministros que le sobran en la Moncloa. Y me refiero a los suyos y a algunos asesores que tienen avergonzados a muchos de sus militantes.