EL SERIAL DEL SANTANDER HUELE QUE APESTA

No sé cuántos españoles habrán seguido la historia macabra del Banco de Santander desde que se fue de este mundo el inefable don Emilio Botín, cuyo fallecimiento todavía no se ha atrevido a novelar ninguno de esos grandes escritores superventas que tenemos firmando obras por todas partes. Seguramente habrá pocos españoles dispuestos a seguir semejante embrollo, a pesar de la constancia y la rigurosidad con la que viene analizando el asunto el Diario 16, sobre todo desde que la moza, todavía con el padre de cuerpo presente, empezó el asalto a una fortaleza en la que los escándalos se han ido sucediendo uno tras otros sin que haya estafados, periodistas, políticos o jueces capaces de meterle mano a esta novela por entregas, todavía sin escritor ni editorial que se atreva con ella.

Hoy, un amigo de esos que conoce el mundo de las multinacionales y los grandes poderes económicos, me manda un enlace de Diario 16 que dice que «El Santander pone en jaque al IBEX 35 por las consecuencias del juicio por manipulación de las Juntas de accionistas, que podrían hacerse extensibles a varias de las principales empresas que cotizan en bolsa».

Para los que vengan siguiendo el sainete desde que doña Patricia comiera en Nueva York con De Guindos con el fin de preparar la compra del Popular, este nuevo episodio no es sino uno más de los que hicieron posible aquella adquisición del banco por un euro, tras una trama en la que podrían estar diversos organismos de la administración española y de la Unión Europea, y con la que diversos departamentos de justicia huyen como de la quema. Como algunos de ustedes sabrán, hay capítulos de esta novela todavía mucho más graves que están «esperando la mano de nieve que sepa arrancarlos», para que un día se llegue a conocer uno de los escándalos más graves tras el que se encuentra una serie de grandes poderes que apoyan o consienten una maniobra difícil de explicar.

Para terminar con un toque de optimismo, y tras ver como ese presidente holandés ha ido a la puta calle con todo su gobierno gracias a la tenacidad de una abogada española (extremeña), les diré que espero que esta novela del Santander, los Botines y sus aliados se esté escribiendo y que el héroe que lo esté haciendo nos sorprenda pronto con su anuncio, para que se rilen los que  han  hecho  -y los que encubren-  una de  las más importantes  «transacciones financieras» de este nuevo siglo, de modo que veamos finalmente las vergüenzas de los «poderes más honorables».