CRISTINA NARBONA, PRESIDENTA DEL PSOE, APARECE EN LA ESCENA POLÍTICA

No es que Cristina Narbona haya estado desaparecida, pero su presencia de ayer en “TVE 24 Horas” presagia que la figura presidencial del PSOE deja de ser la de una figura simbólica, para pasar a ser la de una persona (mujer) activa, capaz del análisis y la reflexión, en momentos tan complicados, políticamente, como los que estamos viviendo desde el profundo cambio producido en el escenario político español.
Les hablo de una mujer, economista de formación, que desde un discurso más o menos tecnocrático, supo evolucionar hacia posiciones de defensa de la naturaleza y el medio ambiente, enriquecidas cada día más gracias a la reflexión y a la lectura, y a sus gestiones sucesivas en esta y otras materias hasta los más altos niveles de la Administración, que es donde se aprende y se pone a prueba la capacidad de un dirigente político.
Salir ayer ante el director y un equipo de veteranos periodistas de ese programa, a cuerpo gentil, contestando a la batería de preguntas a la que fue sometida sobre los temas más espinosos, y hacerlo con la efectividad, inteligencia y sencillez que lo hizo, es tarea que pocos pueden hacer como ella, en momentos tan convulsos y endemoniados.
Los temas tratados son tan especialmente difíciles y a veces contradictorios, que solo un conocimiento profundo del Estado y de la gestión de las instituciones públicas, permite salir airoso y dejar la buena impresión que ella dejó, a mi juicio, tras explicar con sencillez y pedagogía los aciertos, errores y limitaciones a las que este Gobierno tiene que enfrentarse cada día.
La presencia de Cristina en el más alto nivel del PSOE, y no como una “momia política”, es la mejor garantía para que esos “poderes ocultos” que siempre han existido en la trastienda de este partido, no se interfieran en la acción de gobierno, poniendo dificultades o sembrando polémica en las políticas a desarrollar.
Su buena sintonía con Pedro Sánchez creo que no evitará sus sugerencias críticas en aquellas cosas que lo requieran, como así me consta que viene sucediendo. La beatería o el culto al líder nunca fue buena en un partido.
En fin, creo que Cristina Narbona está llamada a jugar un papel muy importante en esta travesía política, en la que hay que abordar cambios muy profundos y en muchos sectores, para los que una organización política necesita personas, experimentadas, con ideas, carácter y humildad a la vez, dentro y fuera del gobierno. La impresión que a mi me dejó ayer es que su presencia va a ser muy necesaria, ya que a todo lo dicho, Cristina une una capacidad de comunicación que nos es frecuente en la clase política a la que vemos y escuchamos cada día.