AVEMARIAPURÍSIMA… MI OPTIMISMO NECESITA UN ALIVIO

Me voy cinco días al Valle del Jerte, o sea, al paraíso, y a mi regreso me encuentro de nuevo con el infierno cotidiano: Cataluña, en estado de putrefacción; Murcia, dándole la Educación al facherío de VOX; Madrid, a punto de seguir en manos de una analfabeta encantada de compartir poder con los fascistas y de llevarse por delante a quien haga falta de los suyos…

A pesar de los vaivenes de estos últimos años, uno no ha dejado de proclamar un cierto optimismo: que en Cataluña acabaría imponiéndose el pragmatismo inteligente y en Madrid, por fin, se impondría el «no pasarán»…Lo de Murcia no dejará de ser un tumor lleno de sebo que los murcianos de Paco Rabal acabarán extirpando. Pero, ¡coño!, me dice mi amiga Juanpordiós: «Así empezaron, jaleando a Hitler, y fíjate a dónde nos llevó…». Y si miras para la Europa de la Unión, ahí tienes en Holanda al «neoliberal» del Mark Rutte ganando las elecciones de nuevo, al poco de ser aparcado del poder por lo cabrón que fue con los más débiles de su país. En fin, que hay días en que los nubarrones amenazan con llevarse p’alante este optimismo que de vez en cuando yo les vendo, y me pasa aquello de «consejos vendo y para mí no tengo».

Menos mal que anoche, al llegar a casa y poner el telediario, tuve que acordarme de mi amigo Luis Montes al ver aprobada la ley de la eutanasia, que estará en vigor dentro tres meses. También me acordé de doña Esperanza y de ese pájaro que tuvo de consejero, Lamela (hubo quien le puso la tilde en la primera sílaba…), que quería privatizar la sanidad para fichar por ella y que tanto daño hicieron al doctor Montes, pese a que al final este les ganara en los tribunales. En fin, que tuve que acordarme de todos los que han sufrido tanto por no existir esa ley, de los que querían privatizar la sanidad para entrar en ella por las puertas giratorias y de los que ahora siguen votando contra ella, cada día más emparejados con el VOX ese de los cojones, que hace que tengamos que sentir vergüenza y asco de que el parlamento los pague por defender una Constitución en la que no creen.

Me quedo con el optimismo que me inspira la aprobación de esta ley y se la pongo de ejemplo al carajal del progresismo que tenemos a fin de que, en vez de pelearse entre ellos por unas migajas de poder, se pongan de acuerdo de una puta vez para que el facherío de derechas y extrema derecha -que es el mismo- no consiga gobernar en comunidades donde sociológicamente no tiene mayoría. Al menos por ahora.