ALGUNAS NOTICIAS DE LA SEMANA

Madrid pide al Gobierno apoyo policial y militar «urgente». ¿Ustedes recuerdan las viñetas del viejo Pulgarcito, concretamente aquella que decía: «(…) en la fracción de un segundo cambia la opinión del mundo»? Pues eso le ha pasado a la Comunidad de Madrid. Isabel Díaz Ayuso ha pasado del odio a muerte a Pedro Sánchez y de acusar al Gobierno culpable de la pésima gestión de la pandemia, a lo de que hay que llegar al acuerdo y a prestarse todo tipo de apoyos, y todo ello en el intervalo de una reunión entre ambos. Con gran cabreo del Guapito, supongo. ¡Y no quiero ni pensar si todavía estuviera la galga en funciones…’.

Otra noticia que tiene a algunos de los nervios es esta: «El Gobierno hace un gesto al secesionismo con los indultos del ‘procés’. Justicia anuncia que inicia el trámite de las medidas de gracia»  (¡Y hay que joderse con el sitio y el momento en que lo anunciaron!). Creo que el Gobierno le está perdiendo el miedo a la carcundia. La verdad es que con lo que ha cambiado el cuento desde que llegó la pandemia y con los juegos malabares que hay que hacer para poder gobernar, el tema de Cataluña, como tantos otros, merece ser revisado.

Aquí va una tercera: «El Supremo cree que existe una relación laboral entre repartidores y empresa: los ‘riders’de Glovo sí son empleados.» Hubo un tiempo en que cantábamos aquello de «Qué buenas son las multinacionales (…)». Y el hecho es que hay algunas que, aunque hayan tenido orígenes un poco turbios (el capital siempre los tiene), evolucionan y se vuelven mucho más aseadas…

¡Coño, que, al final y si te descuidas, hasta te gustan y no te importaría hacer la revolución de la pandemia con ellas! Aunque hay otras que ni cambian de pelo ni de costumbres. Cuando ves en las fotos a esos repartidores con la bicicleta y un gran cajón detrás y piensas en los ejecutivos que los tienen, además, como autónomos, te entran ganas de cagarte en los muertos (y hasta en los vivos) de todos esos cabrones.

Y termino: dice el presidente de la Conferencia de Seguridad de Múnich (no me hagan que escriba ni que pronuncie su nombre) que «el orden internacional empieza a desmoronarse». Luego ha dicho dos perlas más que comparto con él: que «cree en el poder vigorizante de la crisis» y que «hay que acabar con la necesidad de la unanimidad en Bruselas». Con esto, me he acordado de cuando Carrillo y Dolores nos decían todas las noches que el franquismo se tambaleaba, mientras que este gozaba de una salud de hierro (¡y el que todavía queda!). Sin embargo, creo que este hombre lleva razón: el orden internacional está más acabado que la falange de Hornachos. Démosle un poco de sedal a la carpa.